«Hay quien piensa que los pájaros en las grandes ciudades se parecen todos. Probablemente, nosotros a ojos ajenos también. Nuestros cuerpos se mueven al unísono mientras convergemos en determinadas direcciones, vestimos parecido, miramos hacia el mismo lugar… Fijemos nuestra mirada en lo más alto y, desde allí, intentemos comprender. En realidad, no hace falta subir mucho. Basta ubicarnos en algunos puntos y, desde allí, sobrevolar. Alejarnos de aquello que está demasiado próximo a nosotros y redescubrir, desde lejos, lo que no alcanzamos a ver de cerca. ¿Cuántas veces el cielo es azul?»